Mostrando entradas con la etiqueta marketing. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marketing. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de julio de 2007

15 axiomas para los Directores de Comunicaciones (Joan Costa)

Este artículo ha sido escrito a propósito de la reciente publicación del libro Organizational Communication. Integrated and Emerging Perspectives, de J. Costa, L. Putnam, F. J. Garrido, editado por Wilson & Cox Publishers, Texas 2003.


Tal como sabemos, los axiomas son proposiciones que son admitidas sin demostración, como punto de partida de una teoría, una ciencia o una metodología estratégica para la acción práctica.


Empresa

Una empresa es un grupo humano que “emprende”. Emprende acciones sobre su entorno, toma iniciativas, actúa, se relaciona y asume riesgos.

La empresa es acción por definición y la comunicación tiene que formar parte de la acción estratégica de la empresa. Actuar es una forma de comunicar. La comunicación debe dejar de ser una moda para convertirse en una cultura.


Comunicación

Todo lo que hace la empresa, lo publique o no, es comunicación. Ésta es el sistema nervioso central de la empresa, el que controla toda su actividad interna y sus relaciones con el entorno.

En la comunicación, lo importante no es el que habla, sino el que escucha. La empresa debe adaptarse a sus públicos. Tiene que entender cuál es su lenguaje, sus códigos, sus expectativas, su cultura, sus motivaciones y sus deseos.

Comunicar no es algo que le hacemos “a” la gente, sino “con” la gente. La comunicación eficaz es interacción, debe producir una respuesta en su destinatario. Los resultados de la comunicación deben ser verificables y evaluables. Por eso la comunicación debe ser previamente objetivada y pre-evaluada.


Comunicación corporativa

La cultura interna, la identidad, la imagen y la comunicación son decididamente corporativos, en el sentido de que toda empresa es un “corpus”, un todo armónico e indivisible.

La comunicación corporativa es la suma de las diferentes formas de la comunicación empresarial: interna-externa, institucional-comercial, interpersonal-mediática.

La comunicación, ya sea de índole publicitaria, comercial o promocional, no debería ser concebida como una función más, separada y adosada artificialmente a las actividades de la empresa, sino dentro del conjunto organizado de comunicaciones diversas.


Servicio

La comunicación corporativa es indisociable del servicio.

El servicio es comunicación y relación. El servicio son las personas y la relación entre personas. En él confluyen, dotándolo de valor, la cultura, la identidad y la imagen de la empresa.

Servir es lo contrario de dominar. Es una actitud orientada al cliente en la cual deben converger el principio de la comunicación (lo más importante es el receptor); el principio del marketing (lo primero es el cliente); el principio de las RRPP (lo esencial son las personas) y el principio de la ética empresarial orientada a la utilidad social.

El cliente debe comprender el servicio que se le ofrece. Porque él participa del servicio que utiliza.

Los servicios no son cosas ni objetos, sino datos, información, recuerdos y promesas.

El servicio es un flujo de relación entre el público y la empresa.

Lo verdaderamente importante es asegurar la continuidad de las relaciones entre el cliente y la empresa. Estas son más importantes que los precios bajos, las promociones o la tecnología más avanzada. La tecnología sólo tiene sentido en la medida que sirva al cliente.

El servicio es diferenciador.


Calidad

La calidad del servicio no depende de su cantidad ni de su diseño, sino de la relación de empatía que se logre con el cliente.

La calidad siempre es “la calidad según el cliente”. Calidad objetiva no siempre equivale a calidad percibida.

Creatividad

La creatividad es a fin de cuentas, una “combinatoria” de elementos conocidos pero que hasta ahora no habían sido puestos en relación.

La creatividad es creación en minúscula; una creación pragmática.

Acción

La empresa es acción práctica. La empresa existe porque actúa. La comunicación es una forma de la acción práctica, o de lo contrario, es puro ruido.

Identidad

Lo que la empresa “es” objetivamente.

Imagen

Lo que la empresa es “para mí”. Para la gente, la imagen es la realidad.

La imagen de la empresa es una representación mental. Es la suma de percepciones, recuerdos, emociones, ideas y experiencias vividas, filtradas por la memoria y las motivaciones de cada individuo.

La imagen pública es la suma de muchas imágenes individuales que coinciden.

La imagen no “cuesta” dinero, sino mucha constancia y consistencia para crearse una buena reputación. Pero más importante que cuánto cuesta la imagen es cuánto vale y siempre vale mucho más de lo que costó. Costo y valor no son sinónimos.

Para que las empresas tengan una “buena reputación” en el mercado deben preocuparse no sólo por lo que dicen sino por lo que hacen y porque ambas cosas constituyan un mismo y único discurso.

Cultura

Vivimos en una cultura “mosaica”, hecha de fragmentos de percepciones que se yuxtaponen unos con otros de manera aleatoria, espontánea, totalmente imprevisible, y en desorden, que es lo que caracteriza a la sociedad de la abundancia informacional.
Publicidad

Es una más de las herramientas de la comunicación. Un instrumento que debe ser coordinado con todos los demás que integran la actividad comunicacional y relacional de la empresa.

La gente ya no se deja persuadir por los anuncios. Quiere saber, quiere información sobre lo que se consume.

La información se ha vuelto más importante que la seducción. De la “ideología del consumo” se ha pasado a la “cultura del consumo”.

Media

Los media no se anulan los unos a los otros, sino que se combinan. Los términos “multimedia” e “inter media” significan la fecundación de los media entre sí.

El ejemplo de los botones en la indumentaria es muy claro. Las cremalleras son más prácticas que los botones. Los cierres son más prácticos que las cremalleras. Los “velcros” son más prácticos que los cierres. Sin embargo, todos ellos coexisten en el vestir.

Lo que hace nuestra sociedad mediática es la combinatoria, la complementariedad y la interactividad de los media.

Moda

Coco Chanel dijo que “la moda es lo que pasa de moda”. Pero habría que preguntarse por qué “pasa”. La moda es el triunfo de la arbitrariedad.

No siempre es necesario que la comunicación y la empresa misma esté a la moda. Pero sí debe ser contemporánea. Lo que no es actual no interesa.

Nuevo paradigma

El pensamiento maniqueo es una enfermedad de muchas empresas. Todos los reduccionismos intelectuales deben ser desechados.

Necesitamos un pensamiento abarcativo, polivalente, pluralista, planetario.
Necesitamos nuevas herramientas que nos ayuden a pensar para decidir y actuar.

Nuevas Tendencias en la Creación y Gestión de Marcas (Joan Costa)

La Marca es hoy el principal activo de las empresas. Las marcas más efectivas son aquellas que permiten ampliar el portafolio con productos/servicios de la misma e incluso de otras categorías. ¿Pueden hoy las marcas ser concebidas, designadas y gestionadas como en el pasado reciente?

1. En su concepción y en su comunicación, la marca como elemento dirigido a los sentidos, es un signo al mismo tiempo verbal y visual.

Para la creación de marcas verbales (naming) hay que tener en cuenta las 8 condiciones que determinan la eficacia del nombre de marca. 4 de estos principios son morfológicos (técnicas de construcción verbal) y 4 son psicológicos (técnicas de comunicación).

2. Las últimas tendencias en la creación de marcas apuntan a estrategias nuevas así como al establecimiento de funciones para la marca. Existe una variedad de funciones que la marca debe cubrir según su misión y objetivos. No es lo mismo concebir una marca para un buscador de Internet, unas bodegas vinícolas, un banco, una cadena de supermercados, una discográfica o una ONG.

3. Existen métodos para la medición de los valores de marca, como el Análisis Visual; el Mapa de Marcas; la Valoración de los Atributos marcarios. Métodos que enriquecen las técnicas de investigación social y que, muchos de ellos están al alcance de namers, conceptistas, diseñadores y gestores de marcas.

Otros planteamientos metodológicos favorecen asimismo la planeación y organización de los procesos creativos. Y también los modos de relacionarse con los clientes.

4. La concepción y gestión de marcas, no es sin embargo, una cuestión exclusivamente de métodos. La creatividad es su alimento fundamental. Aquí se reúnen el pensamiento lógico e ilógico. El pensamiento lateral y las técnicas de excitación. El inconsciente creativo y el pensamiento inspirado. Los conceptos y características del briefing creativo. E interviene el posicionamiento y el mapping, así como los objetivos de marketing y de comunicación.

5. Una técnica nueva y muy eficaz es la que hemos llamado Brand Personality. Su creación ha obedecido al principio de necesidad de “crear la Imagen de la Marca antes que la Marca misma”.

Brand Personality permite visualizar el espíritu, el estilo y la personalidad distintiva de la Marca. Por tratarse de un “modelo psicológico”, éste hace posible ajustar el concepto de Personalidad de Marca en términos visuales.

6. El diseño gráfico de la Marca a partir del Naming y de la Brand Personality sigue, desde ahora, caminos muy diferentes a los que seguía tradicionalmente el diseñador, el grafista, el visualista.

La psicología de la percepción; los instrumentos como el eyetracking; los criterios de decisión que contribuyen al diseño de logos y de símbolos. Tales son los nuevos parámetros para el diseño de marcas.

7. La implantación de una Marca y la gestión de los elementos marcarios e identificativos requieren unos planteamientos específicos para la redacción y elaboración de contenidos muy diferentes de los clásicos “Manuales de Normas”, que se han convertido en un modelo genérico.

El “Manual de Identidad de la Marca” es un instrumento vivo para la implantación, la gestión y el control de su coherencia en la comunicación marcaria. Hoy, la multiplicación y la diversificación de los medios y soportes de comunicación (mass media, micro media, Internet...) requieren normas específicas que aseguren la mayor eficacia.

Micropsicología del Consumo (Joan Costa)

Los hábitos del consumo han cambiado radicalmente con el pasaje de la economía de producción a la economía de la información y la era de los servicios. Los criterios que antes eran paradigmáticos en el consumo ya no sirven en las nuevas situaciones.

El criterio “calidad-precio”

La vieja y tan simplista idea que relaciona los valores “calidad-precio” como siendo el criterio, o la regla de oro que determina, o por lo menos sirve de guía, para racionalizar las decisiones de compra, es un criterio insuficiente. Al menos para el analista de la conducta del consumidor. Y sobre todo, para el fabricante, pues tal criterio caducado le aporta bien pocos datos útiles.

Es sabido que la idea de “calidad” es relativa y subjetiva; no es una cosa simple ni exacta. Y oscila según el tipo de bien y de comprador de que se trate. No hay parámetros para construir una medida universal de la idea de “calidad”. En realidad, esta palabra debería traducirse por satisfacción (esperada o experimentada), porque “calidad” se refiere al bien, el producto, el servicio, y “satisfacción” expresa la traducción de aquel valor en términos del barómetro psicológico de cada uno. La satislfacción, y no la “calidad”, es lo que el consumidor obtiene.

Las medidas objetivas que garantizan la calidad (normas ISO, AENOR, UNE, etc.), no garantizan la satisfacción.

¿Qué decir del “precio”? El precio de venta tampoco es objetivo para el comprador, es objetivado por él, supongamos el precio de un pescado o de un reloj de lujo.


El criterio “coste-beneficio”

El criterio “coste-beneficio” se acerca más -por lo menos prácticamente- al criterio realmente aplicado por el comprador. Porque el hecho es que la conducta humana se rige por una ley general de economía, según la cual el individuo sólo está dispuesto a tomar una decisión o realizar un esfuerzo o una inversión en la medida que el beneficio esperado sea claramente superior al esfuerzo. No se arriesga.


El método del “costo generalizado”, de la Micropsicología

La noción de “coste” en la compra de un producto-servicio está, sin embargo, infravalorada, ya que se considera únicamente en términos monetarios: el coste financiero, lo que marca el código de barras o la etiqueta del producto. Es por esta polarización de la idea de “coste” que la Micropsicología ha establecido entre otros métodos, la noción de coste generalizado, que es uno de los nuevos instrumentos de análisis de la conducta del consumidor, el usuario, el ciudadano...

El coste generalizado es la suma del “coste financiero” y el “coste psicológico”. Y este último es la combinación, en pesos relativos, del coste temporal, el coste energético, el coste intelectual más el coste de riesgo. Veámoslos.

■ Coste financiero es (en principio, no solamente) el precio que el comprador paga por el producto en signos monetarios. Es la idea más inmediata y más corriente en términos de economía.
■ Coste temporal tiene dos aspectos: el tiempo que uno invierte en comprar el producto (desplazamientos, esperas, existencias agotadas), y el segundo aspecto de coste temporal: el tiempo que deberé invertir en la utilización, montaje y desmontaje, mantenimiento del producto.
■ Coste energético es la suma de esfuerzos físicos disipados en el transporte del producto (distancia, peso, incomodidad), y después en su conservación y en su manojo (ir a buscar el producto al trastero o bajarlo del estante, y volverlo a guardar).
■ Coste intelectual es un coste asimismo en esfuerzo por comprender: el manual de instrucciones de uso, la letra pequeña de un contrato, el aprendizaje del manejo de un aparato técnico complejo, etc.
■ Coste de riesgo es el temor a la posibilidad de equivocarse, ya sea en la decisión de compra, en la utilización del producto (causar una avería) o en la expectativa de las prestaciones (frustraciones).


Un tejido de microinteracciones

Estos diferentes aspectos del coste generalizado o coste psicológico no son, por supuesto, elementos aislados o excluyentes unos de otros. Por ejemplo, al coste financiero del producto hay que sumarle otros costes (ya no hablemos de la compra de un coche), como lo que cuesta el taxi, o la gasolina si uso mi coche más el coste del estacionamiento (o la multa si estaciono mal); o el coste en tiempo si voy andando y el coste energético si cargo con los paquetes de la compra.

He leído la crítica de un libro, que me ha interesado por el tema (expectativa), y por el autor, que es desconocido (riesgo). Sin embargo, el precio: 19 euros, no sería un freno. Pero finalmente desisto de comprarlo: leo que tiene ¡380 páginas! No dispongo de este tiempo.

Quiero comprar una cámara fotográfica digital. Miro, pregunto y, finalmente, ¿cuál es el motivo decisivo? Psicológico: tamaño/peso, facilidad de uso, estética. ¿Dónde quedó la relación “calidad-precio”? La facilidad de uso de un producto técnico afecta al costo temporal, intelectual y energético. Y éste es uno de los criterios típicos de los aparatos técnicos complejos, que los diseñadores industriales, ingenieros y ergónomos deben tener en cuenta: son la complejidad estructural y la complejidad funcional. El usuario ignora gustosamente la primera: lo que hay dentro del ordenador o del televisor. Lo que sí le importa es la mayor facilidad de uso.

En algunos productos, como bienes de uso, electrodomésticos o muebles, a menudo el criterio decisivo es alguno que no he descrito: el volumen, el espacio que ocupa en el apartamento. A igualdad de prestaciones y precio, el más reducido.

Es la tendencia a la desmaterialización, a la miniaturización, y la doctrina ecologista, la que llevó al eslogan-manifiesto de los diseñadores italianos: “menos materia, más información”. Reducir materia, tamaño, peso y aumentar las prestaciones. He aquí el ideal funcionalista.


Micropsicología, su concepto y sus usos

La Mkicropsicología ha tenido una influencia notable en el campo de la concepción, diseño y fabricación de objetos, en instalaciones y también en la investigación experimental obre el uso de productos técnicos más o menos complejos.

La Micropsicología es una nueva ciencia concebida por Abraham Moles a partir de sus célebres libros Teoría de los actos y Teoría de los objetos. La Micropsicología es el estudio de los pequeños actos, microdecisiones, microacciones, microangustias y microplaceres de los individuos en sus relaciones con las cosas, los objetos, los productos de su entorno. Microconductas que son lo opuesto a los grandes problemas del inconsciente, del psicoanálisis (Freud, Lacan) y la psicología profunda, y que el individuo en el fluir de la vida diaria realiza sin apenas darse cuenta: “El individuo al microscopio” es el subtítulo del libro de Moles Micropsicología y vida cotidiana.

La Micropsicología ha sido desarrollada por su propio autor y por Elisabeth Rohmer, Victor Schwach y Carmen Bonichot entre otros, en Francia; además de otros países, y por mí mismo en España. Las aplicaciones de la Micropsicología son muy diversas: en banca, a propósito del uso de cajeros automáticos; en los robots expendedores de refrescos, billetes electrónicos, etc.; en diseño industrial; en sociología para el estudio de los indicadores de “calidad de vida” y “calidad de servicios”; yo mismo la he aplicado en el diseño de sistemas de merchandising financiero, en España, Portugal y Buenos Aires; para el estudio de racionalización y diseño de facturas en empresas de servicios; y para el estudio del comportamiento de los usuarios aeroportuarios (pasajeros y no pasajeros) con objeto de la creación del proyecto señalético para el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México.

La Micropsicología, curiosamente no ha entrado en la mayoría de las empresas de investigación, y son gabinetes de estudios sociológicos y de diseño industrial, así como los fabricantes, los más inclinados a este nuevo tipo de servicios.

La Operación Triunfo del “Corporate” (Joan Costa)

El Gran Imperio Planetario es todopoderoso y habla en inglés. Los demás estamos colonizados por él. Pero nos chifla estarlo y le damos las gracias. Padecemos el síndrome de estocolmo.


Todos los días, nuestro Gran Imperio inventa nuevas palabras (no nuevos conceptos ¡ojo!) y las fabrica con la técnica del marketing marcario. Son palabras reducidas a marcas, y así funcionan como primera condición del éxito. A la gran audiencia colonial le encanta engancharse a este vocabulario, aunque no sepa bien lo que significa, porque hablando así el inglés corporativo cada uno se siente tan realizado...

(Déjenme decirles a propósito de esto, que paradójicamente, Naomi Klein concibió el título de su libro No logo -desorbitadamente lanzado como el manifiesto antimarcas-, exactamente como se fabrican las marcas, es decir, según mi versión de seis condiciones: 1, brevedad = tres sílabas en este caso; 2, fonética = tres vocales para tres sílabas, y aquí siempre la misma vocal (“no ligo” ya no suena tan bien); 3, universalidad, pues el libro se traduce, pero su título-marca, no; 4, resistencia a las deformaciones sonoras: “no logo” se pronuncia prácticamente igual en todas las lenguas; 5, diferenciación y 6, capacidad de memorización, devienen de las tres primeras condiciones. Toda una técnica refinada para la fabricación de best sellers).

Regresemos a la operación triunfo del corporate, que escala más puestos cada día en los automatismos mentales más acríticos y obedientes de los ejecutivos. Confieso mi ignorancia. Y ante el éxito apabullante del corporate, busco información.

Primero en la etimología, que es lo más sensato. Ahí encuentro que la palabra viene de corpus. Veamos acto seguido dónde se aplica, y hagámoslo cronológicamente. Si pregunto a la historia socioeconómica, me encuentro con el inicio del asunto: en el corporativismo medieval, que puesto al día, resulta ser la matriz político-económica de nuestros grandes monopolios transnacionales (USA, Europa y Japón), que se camuflan absolutamente con el pretexto neoliberal y democrático. La cosa empieza a cuadrar.

Si finalmente escucho lo que se piensa que significa corporate, corporación en el ámbito de las empresas y más concretamente en el management (¡atención! contra lo que se cree, este término no es inglés sino francés, como glamour), entonces parece que una corporación es una gran organización, un gran grupo multinacional. Las pymes no son corporaciones.

Como última consulta de comprobación, recurro al Espasa. Dice así: “Corporación. Agrupación o comunidad, generalmente de interés público, y a veces, reconocida por la autoridad”. “Corporativismo. Doctrina y sistema socioeconómico caracterizado por la rígida intervención del Estado capitalista y liberal en las relaciones productivas a través de la constitución de asociaciones profesionales de empresarios y trabajadores, en contra del sindicalismo de clase, marxista y anarquista. Promovido por el movimiento social católico del s. XIX gozó del respaldo de las encíclicas sociales Rerum Novarum (1891) y Quadragesimo Anno (1931). Institucionalizado por el fascismo y el nazismo, quedó relegado después de la S.G.M. al Portugal de Oliveira Salazar y a la España de Franco (sindicatos verticales)”. Fin de la cita.

Así, desde la Edad Media, que fue cuando nació, el corporativismo ha sido reencarnado. Ahora, en su feliz último (por ahora) nacimiento, en el seno de nuestro amado Imperio Planetario. ¿Hay algo significativo en todo este recorrido semántico? Me parece que es evidente, y es por esta doble razón que rechazo el término. Y si lo he utilizado en su variante “corporativo” (no corporación ni corporate) ha sido por el motivo principal de la etimología, pues entiendo orgánica y funcionalmente la empresa como un “cuerpo” total en su funcionamiento y en sus resultados. El segundo motivo, secundario, por el que lo utilizo a pesar de no estar de acuerdo, es por la evidencia de la notoriedad y el uso generalizado que el término ha conseguido... E pur si muove.

Vamos ahora a lo práctico, que es lo que interesa. Dado que, hábilmente adaptado a la terminología empresarial, corporativo, corporación, corresponden al mundo de las grandes potencias de la producción del acero, la agricultura, la industria armamentística, las tabaqueras, las bebidas, las eléctricas, las químico-farmacéuticas, las transgénicas, etcétera, etcétera, resulta obvio que el concepto de corporate no sirve para nada a las pequeñas y medianas empresas, ni a las organizaciones sin ánimo de lucro. Operativa y prácticamente, si se pretende que corporate sea un instrumento estratégico utilizable debe ser universal, independiente del tamaño de la organización, la composición del capital, el sector de actividad, la antigüedad y el ámbito geográfico de sus negocios. Si no cumple estos requisitos (después ya vendrán bajo este techo las estrategias particulares), corporate no es un instrumento, es un puro signo verbal.

Otro motivo de mi rechazo es que ese pretendido instrumento de gestión excluye a la comunicación comercial y publicitaria que, según parece, no forma parte del corpus de la empresa. Además del carácter elitista del invento, se le suma la actitud reduccionista y fragmentaria.

Este hecho resulta doblemente chocante cuando al fin topas con alguna literatura sobre el corporate en el ámbito empresarial, donde he encontrado esta definición: “corporate es la gestión de todos los recursos de comunicación que influyen en la imagen y la reputación corporativa”. O sea que se refiere a todos los recursos de comunicación y excluye los de la comunicación comercial, como si ésta no influyera en la imagen de la empresa ni en su reputación. ¡Acabáramos!

Por fin me entero con toda claridad. Lo malo es que el término no se explique por sí mismo y haya que recurrir a las definiciones.

Digo que lo entiendo clarísimamente porque ésta es exactamente la definición del contenido de un libro mío ¡de 1977! (se cumplen 25 años) cuyo título bien explícito dice así: La imagen de empresa. Métodos de comunicación integral. Fue publicado por Ibérico-Europea de Ediciones en Madrid, y recientemente reescrito y publicado con el título Imagen corporativa en el siglo XXI por Ediciones La Crujía, en Buenos Aires el pasado año 2001.

Cuando así, en 1977 se habló por primera vez de integrar las comunicaciones para la imagen, ¿no estaba yo explicando el corporate? La segunda vez que aparece la idea de integrar las comunicaciones en un libro, fue 13 años más tarde. Lo hizo Don Schultz, de la Northwestern University de Illinois en su obra Integrated Marketing Communications (1992). De todos modos, lo que Don Schultz integraba no era el corpus, el todo, sino una sola de sus partes. A mi me interesa la empresa como un sistema total, a Don Schultz le interesa uno sólo de sus departamento. La distancia conceptual es vidente.
Y si no hay diferencias entre la definición del corporate y la filosofía de mi libro, sí la hay en la práctica. De ello dan fe los (hasta hoy) 25 años durante los cuales he creado y dirigido más de 300 programas para empresas de todo tamaño y actividad en Europa y América. Naturalmente, con mi metodología, que sigo aplicando y perfeccionando. La llamo sencillamente imagen global.

Conclusiones

1. El colonialismo corporativo tiene una gran arma de dominación que es el lenguaje (recuerden cómo los misioneros católicos en la América hispana impusieron el español en las plegarias y enseñaron así a los indios que las suyas eran pecado).

2. Recordemos a aquel filósofo que, ante las grandilocuencias apabullantes, pero vacías, decía que “la verdad casi siempre entra por la puerta pequeña”. También me gusta evocar a otro filósofo: “Hablar claro es un valor en sí mismo” (Karl Popper).

La gestión de las comunicaciones en la empresa (Joan Costa)

Este artículo propone unas reflexiones a propósito de la figura del DirCom y su rol en las empresas y organizaciones. La temática corresponde al “Master Internacional DirCom on-line”, creado y dirigido por el autor que se imparte en 2ª edición en España y América Latina.

En los últimos años, el mundo ha transitado de la cultura técnica artesanal e industrial y el ideal economicista -como medidas de los valores en las empresas- a la sociedad del conocimiento. En otras palabras, hemos pasado de la fábrica introvertida al know how como meta, y después de la empresa a la universidad. Sin embargo, este último paso parece ser, todavía para algunos, excluyente.

La escisión histórica entre “hombres de reflexión” y “hombres de acción”, o entre teoría y práctica, es un prejuicio aún persistente entre nosotros. Hace falta una visión global, holística, y una mentalidad abierta y dialógica para comprender el Todo y las Partes (y su interdependencia intrínseca), y luchar contra los maniqueísmos y otros reduccionismos que quieren ver lo opuesto o contrario como excluyente cuando las cosas, precisamente por ser -o parecer- contrarias, son, -o pueden ser complementarias.

La realidad es que nuestra economía de información ha inoculado nuevos modos de ver, conceptos científicos, ideas-herramienta en la vida de las empresas, que son la nueva conciencia en las organizaciones. Algunas de estas ideas se nombran con palabras viejas; otras sólo aparentemente viejas. Ya estaban de siempre en el diccionario, pero nunca franquearon los umbrales de la empresa, ¿cómo los más pragmáticos conservadores se iban a fiar de ellas?

Algunas de estas palabras ya estaban en la física, en la mecánica, por ejemplo, retroacción o feedback, pero no nos habíamos dado cuenta que estos efectos conocidos se dan también en una “mecánica organizacional”, o una “mecánica social”. Otras son antiguas y siempre habían sido ajenas a las empresas: código, ruido, complejidad, mensaje, cultura, visión, misión, valores, modelos, interacción, imagen, memoria, crisis..., pero ahora han tomado un sentido nuevo y operacional en el ámbito del conocimiento, y por extensión, en la praxis empresarial.

Llamo a estos dispositivos del pensamiento y de la acción, “conceptos-herramienta”. Porque sirven tanto a las técnicas mentales (estrategia, plan, gestión, diagnóstico, evaluación) como a las técnicas materiales (producción, operación, acción).

Entre estos conceptos-herramienta hay uno que conocemos con un viejo nombre: comunicación. Tan viejo como el principio de la vida, de los organismos, de las microsociedades primitivas. Y tan nuevo como acaba de re-nacer, hace poco más de medio siglo, con la sociología (de la comunicación) y las tecnologías (de comunicación). Con nuevos significados, nuevas dimensiones y nuevas -y muchas todavía desconocidas- prestaciones.

Comunicación ya no sólo significa estar en contacto e intercambiar impresiones, ideas, experiencias entre personas. Su sinónimo, Información, ya no significa únicamente las noticias que leemos en la prensa o escuchamos en la radio. Ambas se funden y son la nueva materia (inmaterial) y la nueva energía (invisible). La Información: materia y energía del conocimiento.

El conjunto de trabajos publicados en el reciente libro “Master DirCom. Los profesores tienen la palabra” es un excelente ejemplo de ese pasaje de transición de un punto a otro hacia el futuro. Y una constatación fehaciente de que las nuevas herramientas del conocimiento, del saber, son verdaderos útiles para la gestión de las organizaciones, la eficacia, la producción de bienes, la mejora de las relaciones humanas en la empresa y de ésta con la sociedad.

El sentido del término empresa -recordémoslo- tiene la dignidad de emprendimiento, de creatividad, de misión, de compromiso hacia un fin común. También incluye el sentido de institución: de fundar o instituir para durar y desarrollarse. Es desde esta visión neohumanista (no neocon) que debe entenderse la comunicación. Como ejercicio positivo de relación, de interrelación, de cooperación.

En estos momentos en que celebramos el centenario de los grandes progresos científicos que debemos al gran visionario que fue Albert Einstein, me viene a la memoria uno de sus lúcidos pensamientos: “Instrumentos maravillosos para fines inciertos son el signo de nuestro tiempo”. La comunicación, como estrategia y como instrumento, es neutra -para bien y para mal-. Por eso debe ser regida por una filosofía y una política que oriente sus usos y sus fines. Que sea el tejido que vincule a la empresa al servicio de la sociedad (no sólo al mercado). Que la comprometa con la cultura (no sólo con el consumo). Que le inspire la conducta ética y el recto proceder (no sólo al negocio).

Incrementar la Fidelización del cliente aumentando los costes del cambio - Una herramienta eficaz en la gestión de la fidelización.

Incremente el coste que les supone a sus clientes cambiarse a la competencia y aumentará su fidelidad, creando un valor en la relación, duradero y rentable para su empresa.

Al observar la fidelización del cliente desde una perspectiva económica, obtenemos una interesante conclusión: Los clientes fieles a la empresa son aquellos a quienes les supone un gran coste el cambiar de empresa. En otras palabras, la fidelización no es consecuencia única de la atracción emocional que los clientes sienten por un producto o por una determinada marca, también es consecuencia directa de los costes asociados que suponen el cambiar a la competencia.A pesar de que el servicio que ofrece Iberia no suele ser muy diferente al de otras compañias ¿por qué un cliente que vuela todas las semanas permanece fiel a Iberia?

Los billetes son caros, la atención personal deficiente, hay frecuentes retrasos, etc., entonces, ¿que tiene Iberia que hace que el cliente vuelva y repita cada semana?

La respuesta es simple: La razón más importante por la que este cliente prefiere coger un vuelo de Iberia a otro de la competencia, es porque Iberia le ha dificultado el hecho de cambiar a otra compañía. Así, si el cliente se ha ganado el status "Iberia Plus Oro" y tuviera que cambiar de compañía, perdería todas las ventajas y beneficios que conlleva dicho status. De modo que, la razón por la que permanece fiel a Iberia, es porque los costes asociados por sustituirla por otra compañía, le supondrían una pérdida de importantes beneficios.Si una persona usa un ordenador portátil de Apple desde hace mucho tiempo, será un usuario avanzado debido a la familiaridad con este sistema. Si tuviera que cambiar al sistema Windows de Microsoft, habría un gran coste asociado a este cambio: Su productividad bajaría, el nivel de fustración por tener que aprender un nuevo sistema operativo sería elevado y no sería posible utilizar ninguno de sus programas actuales, lo que supondría tener que adquirir más software, ya que el anterior no le serviría.

El cliente permanece fiel a Apple porque el coste total asociado al cambio a Windows le resulta muy alto.Pero mientras cambiar de Apple a Microsoft o de Iberia a otra compañía aérea tiene unos costes de cambio elevados, el cambiarse de un fabricante de automóviles a otro no los tiene. La curva de aprendizaje por conducir un modelo diferente de coche es muy baja. Así que cambiar entre marcas no es siempre tan dificultoso o costoso, dependerá primero del tipo de producto o servicio y segundo, de las barreras de cambio que pueda implantar la empresa. Vamos a ver alguno de los factores que se pueden usar para incrementar la fidelidad del cliente, aumentando también los costes del cambio.Coste de cambio debido a la oferta de un producto diferenciado.

Una manera obvia de crear fidelidad es poseer un producto único y diferenciador. Por ejemplo, el usar una agenda electrónica (PDA) Palm como sistema para almacenar y organizar los contactos y eventos. Una característica única del sistema operativo de la Palm es su lenguaje "Grafitti", que permite introducir nuevas anotaciones, escribiendo directamente en la pantalla táctil con un lápiz especial. No se trata tan sólo del lenguaje "graffiti" del sistema operativo de la Palm, sino del aprendizaje que se ha tenido que realizar para optimizar el proceso. Si se cambiara a otro tipo de PDA, basado en otro sistema operativo, se tendría que olvidar prácticamente lo aprendido y comenzar de nuevo.

Además, también tendría el problema de traspasar los datos de la PDA al otro sistema, por lo que los costes de cambio serian aún mayores.

Palm ha creado de forma exitosa su propio sistema operativo, el cual hace ser fiel a Palm, ya que cambiar a otra compañía con otro sistema operativo, requeriría dejar de utilizar características que para el usuario de una Palm resultan muy efectivas.Costes de cambio debido a beneficios y status conseguidos por el tiempo.

Un factor muy importante a tener en cuenta, es el status que se posee en una empresa, que permite al cliente recibir servicios y beneficios especiales como consecuencia de su fidelidad. Así, Palm por ejemplo, además de crear un único y diferenciado producto, incrementa los costes del cambio ofreciendo servicios exclusivos a sus clientes. Si una persona se registra en su servicio especial de e-mail, recibirá uno o dos e-mails cada semana con trucos, consejos, novedades y ofertas acordes al perfil del usuario. Si el cliente notifica que no tiene interés en recibir información sobre juegos y comunica que tiene un nivel de usuario avanzado, Palm se ceñirá a estas preferencias y tan sólo le remitirá comunicaciones que se ajusten a su perfil. Para cambiar a otra PDA, la persona tendría que informar de nuevo de todo lo que le gusta y disgusta, suponiendo que incluso ese tema llegue a preocupar a esta nueva compañía. El cliente permanece fiel a Palm, porque ha realizado un esfuerzo de "darse a conocer" y Palm usa esa información para proveerle de un servicio personalizado.Volviendo al ejemplo de las líneas aéreas, cuando un cliente se presenta en el mostrador de Iberia y dice que es "Cliente Oro", éste se siente importante por haber alcanzado dicho status, gracias a los vuelos realizados con dicha compañía, consiguiendo además unos servicios y beneficios especiales como agradecimiento a su fidelidad, tales como: un número gratuito de teléfono para contactar con un agente de atención al cliente, prioridad de embarque con acceso preferente al avión, disposición inmediata de una franquicia de 10 kilogramos sobre el peso máximo permitido, seguro de asistencia en viaje en el extranjero ,una sala VIP con todos los servicios y comodidades para la espera, etc. La combinación del privilegiado status y su reconocimiento, junto con los servicios y beneficios que se reciben como consecuencia de ello, hace que se permanezca fiel a la compañía.Además de por conveniencia, existe un motivo meramente económico, si consideramos por ejemplo que una persona vuele una vez por semana, y cada vez que coge el avión, necesita 20 minutos para facturar el equipaje y otros 20 minutos en esperar a recogerlo, significa que consume 40 minutos en la ida y otros 40 en la vuelta sumando un total de 1.20 horas semanalmente. En el transcurso de un año la suma alcanza las 69 horas. Pero, cuando se alcanza el status de "Cliente Oro", como pasajero frecuente de la compañía, se tiene prioridad de embarque y raramente se tiene que facturar el equipaje. Lo que significa una optimización muy significativa del tiempo que uno posee, elemento muy importante en viajes, sobre todo de negocios. El cliente, sin lugar a dudas, decidirá mantener su fidelidad a Iberia por este importante motivo.
Coste de cambio debido a una emocional resistencia al cambio

Cambiar cuesta. Algo ocurre cuando realizamos una gran inversión a nivel emocional y personal. El tiempo que le dedicamos a pintar nuestras casas, aprender a circular por las estanterías de nuestro supermercado más próximo, aprender a usar un nuevo ordenador, o convertirse en un miembro reconocido de una aerolínea, nos conlleva unas ataduras emocionales. Debido al sentimiento que tenemos de algunas cosas en las cuales hemos invertido mucho esfuerzo y dedicación, nos aferramos enormemente a ellas. Esta inversión emocional se traduce en un coste por el cambio. Nos quedamos con lo que nos resulta familiar porque intentamos evitamos los cambios y nos inquietan las incertezas.Hemos puesto algunos ejemplos de los muchos factores que pueden incrementar los costes de cambio. Y mientras pensamos en fidelización como una emocion, en nuestra vida personal es bastante practico pensar también en ella en puros términos economicos.Incremente el coste que les supone a sus clientes cambiarse a la competencia y aumentará su fidelidad, creando un valor en la relación, duradero y rentable para su empresa.

Ideas sobre Diseño 3 (Joan Costa)

Tenemos la cabeza llena de tópicos, la mayoría confusos o equivocados. Desmitificar es saludable e higiénico. ¿De qué están hechas las letras? ¿El diseño es Arte? ¿Una marca es sólo un diseño? ¿Qué es más creativo, un lápiz o una computadora?


20

“La escritura está hecha de letras, de acuerdo. Pero, la letra, ¿de qué está hecha?”, se preguntaba Roland Barthes, tal como nos lo recuerda Manuel Sesma en un libro de próxima publicación en la colección Paidós Diseño.

¿De qué está hecha la letra? Para el diseñador la cuestión remite a una respuesta de cuño gestáltico, una idea fundamental de la teoría de la Forma:
Si una letra es una Forma, está hecha de morfemas o unidades simples.
Si una letra es un Signo, está hecha de infrasignos.
Morfemas e infrasignos son conceptualmente lo mismo, pero no llegan a ser Signos.

21

Las marcas son, ante todo, nombres, signos verbales, palabras, denominaciones. Si no tuvieran nombre las marcas no existirían.

Las marcas pueden ser representadas por logotipos y por símbolos, o por ambos a la vez, o incluso por ninguno: una simple tipografía.

Esto supone que lo que define la naturaleza de la marca no es el logo ni el símbolo. Es la función de “marcar”.

22

Los logos y los símbolos evolucionan y se rediseñan con el tiempo. Todos recordamos las transformaciones del logo de Coca-Cola o de Mercedes.

Pero el nombre de marca no cambia. ¿Pueden Aspirina, IBM o Harley Davidson cambiar de nombre? Sólo si hay transformaciones radicales en las empresas, como fusiones. Y aún no siempre. Los productos, en cambio, resisten tozudamente con sus nombres. Coke no consigue suplantar a Coca-Cola.

23

Las marcas, los diseños marcarios o las marcas gráficas son inespecíficas salvo si tienen la forma de logotipos. Por ejemplo, Coca-Cola, IBM o 3M son específicos. Pero el símbolo de Lacoste, de Mercedes Benz o de Rumasa son inespecíficos. Esto es así porque son, precisamente, símbolos. Es decir elementos de sustitución. Y por eso son intercambiables.

Hagamos un poco de imaginación-ficción. ¿Qué hubiera sucedido si los diseños de las marcas Mercedes y Rumasa se hubiesen creado al mismo tiempo, pero a la inversa, es decir, si hubieran nacido intercambiadas? El círculo y la estrella identificaría hoy a Rumasa y el nido de abejas a Mercedes. ¿Y qué más? Pues nada más, porque los signos gráficos sólo son mediadores. No tienen el poder de determinar la gestión y la política de la empresa, ni la conducta de los empresarios.

Entonces, la marca gráfica de Mercedes (círculo y estrella) no valdría apenas nada, y el nido de abejas de Rumasa tendría un altísimo valor. Conclusión: el éxito y el fracaso de la empresa no se deben al diseño de la marca. Cada cosa en su sitio.

24

El objeto trazador que el diseñador utiliza, desde un lápiz a una computadora, están predeterminados en muy diversos grados. Un lápiz no predetermina lo que vayas a hacer con él: un dibujo, una suma, un escrito, un poema o bien rascarte la oreja. Te da toda la libertad. Lo contrario de la computadora, que te da formas, pero no libertad creativa. Todo lo que hagas con ella ya está predeterminado.

Por tanto, un lápiz es más libre y creativo que una computadora.

25

El título de un libro reciente vuelve a preguntarse sobre una vieja cuestión: “¿El diseño es Arte?”, y lo hace a través de una compilación de textos cuya ideología es favorable a una respuesta positiva.

De hecho, lo que dicho libro plantea es un falso problema:
El diseño no es arte, es “design”.
El diseño no es Arte, pero echa mano de él.
Igual como echa mano de la decoración, la imaginería popular, la fotografía, el cómic, el videoclip y todo el repertorio de elementos estéticos que encuentra en el entorno.

Si se quiere, se puede hablar de esto hasta el infinito y llenar toneladas de papel. Pero el diseño es design. No arte.

Ideas sobre Diseño 2 (Joan Costa)

Pensamientos concentrados, reflexiones sintéticas y escritura breve. Un ejercicio que intenta decir mucho con los mínimos elementos. Hoy tratamos del Texto y la Imagen, de la Comunicación, la Geometría y el Espacio como invenciones de la mente, y también de la Estética.

12

El diseño gráfico había nacido, sin saberlo, en 1437, de la fusión de la obra escrita o literaria con el grabado (arte) y la tipografía y la prensa de impresión (técnica).
La mediación técnica se opondría a la producción artesana de la escritura y el dibujo de los viejos escribas y copistas medievales.

13

El trabajo artesano y la pieza única hecha a mano, por primera vez se convertiría en obra múltiple: el libro impreso. La imprenta fue una premonición de la economía de producción que llegaría a Europa más de tres siglos después con el maquinismo y la revolución industrial.

14

Con su capacidad reproductora-productora de mensajes gráficos, la imprenta gutenberguiana daba a luz la Comunicación en el sentido actual del término, es decir, como información multiplicada en número indefinido de copias todas iguales (producción), como elemento de distribución de cultura (múltiple), como anticipo de difusión (que más tarde sería masiva) y como documento (memoria transportable).

15

La mise en page o el diseño tipográfico y gráfico que llamamos bimedia (imagen + texto), la geometría es el esquema organizador del espacio gráfico mediante la estructura expresiva de los elementos que intervienen en el mensaje: “divina proporción”, “proporción áurea”, “canon tipográfico”, “retícula de compaginación”.

16

La Geometría es una abstracción producto del cerebro óptico que es propio del ser humano; una abstracción como lo es también la idea de Espacio que llamamos “real”. Ambos son fenómenos que no están en la realidad del entorno sino en las estructuras de nuestro cerebro.

17

La mente es productora de la concepción espacial, geométrica y matemática del mundo. Son invenciones de la mente. El ser humano es un “animal óptico”. Primero vio y después pensó, y esta primacía de la visión configuró las funciones de un cerebro que sería, con la evolución, esencialmente visual. Más del 80% de la información que obtenemos de nuestro entorno es visual.
18

La escritura y el dibujo, que habían sido considerados históricamente como antagónicos, fueron re-unidos, re-ligados en la búsqueda filosófica de su unidad esencial: la mano humana.
Esta integración y lo que a ella compete fue designada por los filósofos con el término griego graphein, que recubre todo lo que tiene que ver con el trazo, el trazado, el gesto gráfico y su energía expresiva, es decir, todo lo que se incluye en lo que llamamos propiamente grafismo (en Europa, como sinónimo de diseño gráfico).

19

La componente estética es irreductible en toda obra humana desde que el mutante hizo su primer “bifaz” que es el trabajo de pulido regular de los guijarros por ambas caras procurando igualarlas. Esta búsqueda de la simetría se considera como la primera manifestación puramente estética, porque el pulido de las piedras igual por las dos caras no tenía una función práctica como cortar, descuartizar, machacar, etc.
Un modesto guijarro era así investido de una nueva condición estética, gratuita, podemos decir “artística”.

20

El diseño gráfico tiene una clara misión funcional, no artística, pero siempre dotada de una carga estética irreductible. No hablamos de una estética única determinada, sino todas las estéticas posibles. No una estética purista, clásica o kitsch, barroca o minimalista. Todas las estéticas caben en el diseño gráfico. De ahí su valor cultural y su universalidad.

¿Hay una conciencia crítica del diseño? (Joan Costa)

A pesar de la presencia ubicua de los productos de diseño y de su auge aparente, éste y en especial el diseño gráfico o la comunicación visual, se encuentra en una compleja confusión conceptual. Más concretamente: está en crisis.

Los dos hitos históricos fundamentales -de fundadores- del diseño: la imprenta gutenberguiana y la Bauhaus, distan entre sí unos 500 años. Y de la Bauhaus hasta los inicios de nuestra era de la Información no han mediado más que tres décadas. En este último tramo ha habido mucha compresión de acontecimientos, pero poca comprensión de lo sucedido. Se han concentrado más cambios, transformaciones e innovaciones que en los cinco primeros siglos de historia del diseño.

Así, desde principios del siglo XX hasta hoy, el diseño gráfico se ha transformado en comunicación visual. El artista gráfico se ha convertido en operador. El grafista se ha hecho conceptista-visualista. La bidimensionalidad del espacio gráfico de la cultura del libro se ha desdoblado y se ha vuelto multidimensional, digital e interactivo. Hemos pasado de la economía de producción a la economía de información (la “nueva economía”) y de la cultura material a la cultura de lo inmaterial, los datos, las imágenes, los signos, los símbolos y los valores. La Historia (hoy poshistoria), el Industrialismo (hoy posindustrialismo) y la Modernidad (hoy posmodernidad), ¿arrastran el Diseño al posdiseño?

La ciencia de la información o de la comunicación hicieron su aparición a mediados del siglo pasado, al igual que las primeras máquinas de manipular información (computer).
Ahora tenemos demasiada tecnología, poca metodología y nada de filosofía. Las teorizaciones más sólidas de que disponemos son todas ellas preinformacionales, precientíficas y pretecnológicas. Esta es la situación.

El mundo académico de Occidente está revisando de arriba abajo los planes de estudios ante la certeza de su desfase. La mayor parte de los profesionales se debaten en discusiones teóricas, formales y también éticas en busca de una identidad contemporánea del diseño.

Todo este río revuelto ha comportado un tránsito profundo en un contexto socioeconómico, que al mismo tiempo es cada vez más complejo. Y nos ha encontrado conceptualmente desarmados. Por eso el diseño se agarra a todas las tendencias, a todas las referencias de manera desesperada y acrítica: todo vale.

Sin embargo, y paradójicamente, el diseño de comunicación visual deviene crucial. Y lo será cada vez más en nuestra época, que se define con tres palabras que han adquirido nuevos sentidos: Comunicación, Información y Conocimiento. Estas palabras clave constituyen un nuevo paradigma para la reflexión y para la práctica del Diseño.

Por eso mismo, mientras el debate gire en torno a las formas, los medios y las técnicas, y olvide así sus funciones sociales y culturales en nuestra era del conocimiento, el diseño de comunicación seguirá extraviado en su propio laberinto.

Hacia el futuro de la comunicación empresarial (Joan Costa)

Hemos pasado de la empresa de producción en un entorno previsible donde todo era relativamente inteligible, a la empresa de competición en un entorno cambiante donde todo es incierto y complejo.

Esto significa el paso de la economía de producción a la economía de información, la “nueva economía”. Así, la cultura industrial ha sido sustituida por la cultura de servicio. Lo que antes era transformación de la materia por la energía, hoy es transformación de la información en estrategias de acción y de comunicación.

Estas transformaciones han coincidido con el aumento de la competitividad y de la complejidad. El mundo externo a la empresa cambiaba y se volvía cada vez más complicado, competitivo y veloz. Las empresas se han percatado de que se necesitaban nuevos modelos de innovación y de gestión, pues ya es imposible tratar todos los problemas y oportunidades que hoy surgen en las organizaciones con los antiguos métodos y de forma individual.

La mayoría de los problemas y oportunidades actuales tienen múltiples facetas. Atrás quedan los días cuando podías decir que un problema es simplemente un problema de desarrollo de un producto, o un problema de ventas, o un problema adquisitivo. Cada día más los problemas aparecen entrelazados, mezclados para convertirse en problemas mayores que implican el dentro y el fuera de la organización. La velocidad con la que necesitamos enfrentarnos a los problemas y oportunidades también ha cambiado. Simplemente, no tenemos tiempo. Pero tampoco herramientas para hacer las cosas como las solíamos hacer cuando todo era lineal y bipolar. Ahora todo sucede simultáneamente. Debemos trabajar en paralelo. Y debemos actuar en diferentes escenarios al mismo tiempo. El pensamiento lineal es reemplazado por el pensamiento en red.

Todo este conjunto de cambios en interacción llegan a remover las estructuras y jerarquías. Por ejemplo, las empresas que antes estaban eclipsadas por sus productos, ahora se ven obligadas a salir del anonimato, hacer oir su voz y dar la cara. Las responsabilidades recaen cada día más sobre la empresa. No son las marcas las que cotizan en las Bolsas, sino las organizaciones. No son los productos los que deben dar cuenta del buen gobierno de las empresas a los controles legales.

En los últimos tiempos, las empresas han alcanzado una mayor conciencia de que todos somos sujetos de comunicación y de relaciones. Que éstas son herramientas tan indispensables en la venta como en la negociación, en la gestión, en la resolución de los problemas y a la acción ante las oportunidades.

También estamos logrando que se empiece a entender en las organizaciones que tenemos que aprender a pensar y actuar de modo diferente, con una visión integral e integradora, global, no fragmentaria ni enfocada a los síntomas sino a las causas mismas, y multipolares, de los problemas. Muchas empresas se han dado cuenta que hoy, en la era de la comunicación, gestionar las comunicaciones y las relaciones es tan importante como lo sea la gestión de los recursos tangibles.

Si, por una parte, el mercado de consumo sigue su propia inercia hacia delante, la empresa sabe muy bien que en los negocios -y en las organizaciones- no todo es consumo. Hoy los escenarios públicos en que la empresa es vista y juzgada se han diversificado y se han multiplicado como en la galería de los espejos.

Esta dinámica funciona. Se ha convertido en funciones de la empresa, y ha sido, otra vez, la función la que ha creado el órgano. En este contexto, emerge -de la necesidad- la figura estratégica e integradora del DirCom. Este hecho significativo se afianza cada día más. Hoy ya no son sólo las empresas las que requieren personas responsables para ocupar puestos de nivel alto en sus organigramas, desde los cuales gestionar las comunicaciones ligadas a la imagen y al negocio. Son también las administraciones públicas, las fundaciones, los partidos políticos, las ONG’s...

Por lo que respecta a los problemas prioritarios en las empresas, los temas estrella son, en este momento, y en el futuro próximo:

- los programas de Cambio Cultural y la Comunicación Interna
- los Planes de Comunicación Corporativa
- los proyectos de Ética, Reputación y Acción Social
- las Auditorías de Imagen (y medición de la Imagen)
- la Prevención y Gestión de Crisis
- la Comunicación en el proceso de Fusiones y Adquisiciones.

No hace falta decir que cada uno de estos problemas afecta a varias Direcciones de la empresa e implica a sus diversos actores. Trabajar en red es trabajar en equipos.

Por cierto, hay que consignar asimismo otro cambio: antes se creaban marcas para los productos, hoy se crean productos para la Marca. El futuro de las marcas tiende también a las supermarcas.

La cultura empresarial tomará en el futuro una orientación más balanceada hacia el sentido de Misión y los Valores.

¡Grandes progresos, al fin, para la humanidad! (Joan Costa)

“Un astronauta ruso filmará un anuncio de sopa en el espacio”. La noticia viene de Tokio y nos informa del tan esperado invento que va a paliar los grandes problemas de la humanidad, como el hambre en el mundo, la enfermedad, la explotación infantil, la ignorancia, el fanatismo (que son la misma cosa), el recalentamiento de la Tierra, etc., etc., etc. Por fin podremos admirar, orgullosos de nuestra especie, cómo “un astronauta ruso abrirá en las próximas semanas un paquete de sopa japonesa instantánea en la estación espacial y sonreirá a la cámara”. Así lo explica la noticia publicada hoy, 24 de septiembre de 2005 por el diario La Vanguardia, de Barcelona, fecha gloriosa para la civilización de todo el planeta.

El periodista comenta que el anuncio se difundirá por televisión a partir de noviembre, según ha informado la agencia espacial japonesa JAXA. Para filmarlo, esta agencia enviará el 1 de octubre una cámara de alta definición a la estación espacial en un cohete ruso Soyuz. Pero esto no es todo: para mayor gloria y progreso de la especie humana, “después de filmar el anuncio, la cámara se quedará en la estación para poder ser reutilizada en otros anuncios”. Con estas palabras la prensa nos da la buena nueva. Pero no nos impacientemos y sigamos. Se nos informa que el primer anunciante será Nissin, una marca de sopa instantánea que ha revolucionado los hábitos dietéticos de los japoneses desde 1958 y que ahora mueve un negocio de 300.000 millones de yens -unos 2.000 millones de euros anuales-.

Durante tres años, un equipo de investigadores de Nissin había estado desarrollando una sopa instantánea que pudiera tomarse en el espacio (lo que nos liberará del desasosiego que nos causa diariamente este grave problema a los pobladores del globo). Consiguieron un producto que puede prepararse con agua a 70 grados -y no con agua hirviendo a 100 grados, como en la Tierra, ya que en la estación espacial no se puede alcanzar una temperatura tan alta para el agua-, y que sustituye los clásicos fideos de la sopa por pequeñas albóndigas de pasta que se pueden pinchar con un tenedor y son más fáciles de tomar en ausencia de gravedad. La noticia nos tranquiliza porque -dice- la sopa espacial es algo más espesa que la que se vende en los supermercados de la Tierra para evitar que salpique y se presenta en cuatro sabores distintos: salsa de soja, miso, curry y caldo de cerdo.

La noticia se cierra con esta reconfortante aclaración ofrecida por la compañía: “La creación de la sopa espacial era un fuerte deseo de nuestro presidente Momofuku Ando, que inventó la sopa de fideos instantánea en 1958”.

Neuromarketing y neuroeconomía unidos en el brainbranding

¿Cómo te suena colega? Supongo que, como a mí. Ahora mismo no puedo refrenar mi entusiasmo.

Resulta que “la neurociencia nos ha abierto las puertas a una nueva forma de comprender las marcas”, lo cual honra los meritorios esfuerzos de los científicos y procura un gran alivio para el marketing, porque ahora podrá “conocer a ciencia cierta -nos informa la noticia-[1] por qué una campaña publicitaria tiene éxito o no, cuáles son los motivos por los que una marca se encuentra dentro o fuera de la short list de los consumidores, o cómo son evaluados los productos por los propios usuarios, se convierte en toda una panacea para los expertos en marketing”. Tal como explica la noticia, es “en la dimensión de los sentimientos y las emociones donde las técnicas de neuromarketing parece que han conseguido penetrar gracias a la combinación de resonancias magnéticas y las técnicas de investigación clásicas, para poder concluir científicamente cuál será nuestro comportamiento”.

Para mayor información, la noticia explica el origen de esta técnica, “conocida como Functional Magnetic Resonance Imaging (IMRI), que se encuentra en el ámbito médico, ya que utiliza un sistema similar al empleado en los hospitales para escanear y detectar tumores (mediante tomógrafo)”. Finalmente se nos hace saber otro aspecto importante para el progreso del ser humano sin distinción de razas, sexos ni ideologías y acercarnos cada día más a alcanzar la paz mundial: “La neuroeconomía ha surgido como una combinación entre neurociencia y economía con el objetivo de comprender la toma de decisiones, el comportamiento social y las economías del mercado”.

Podemos augurar que la feliz combinación con el neuromarketing, la Humanidad dará un paso de gigante. ¡No sé si llorar de alegría!
[1] Publicado en 99% com, nº 1, Castellón (España), Grupo Mibalia edit, sin fecha.

El Director de Comunicación Corporativa (Joan Costa)

Nunca las empresas habían sido, como ahora, objeto y sujeto de comunicaciones, relaciones e interacciones, tanto en su interior como en sus interrelaciones con sus diversos públicos. Es aquí donde se ha generado el auge del DirCom, la nueva figura en alza.
El Programa del Director de Comunicaciones (DirCom)

Joan Costa ha creado el Programa DirCom que consta del Master Internacional DirCom on-line y el libro DirCom on-line, que es la columna vertebral conceptual del Master.

Este Master lo imparte en España la Universidad Católica de Murcia, UCAM y, en México, la Universidad de Las Américas, UDLA. El libro DirCom on-line se puede obtener por Internet: lmedios@retemail.es

Con este doble motivo publicamos la entrevista a Joan Costa, a propósito del Master, realizada por Julia Cañizares, Gerente de Comunicación UCAM.

Asimismo reproducimos el comentario sobre el libro DirCom on-line, por Luis O. Ibarra García, DirCom del primer Banco de Argentina, Director de Nymsa Comunicación y profesor de Comunicación Institucional en diversas Universidades.

La Dirección de las Comunicaciones para competir en el siglo XXI
Entrevista a Joan Costa por Julia CAÑIZARES

¿Con qué retos se enfrenta la comunicación institucional de nuestros días?

Hemos pasado de la empresa de producción en un entorno previsible donde todo era sencillo, a la empresa de competición en un entorno cambiante, incierto y complejo.

Esto significa el paso de la economía de producción a la nueva economía de información, la “nueva economía”. Así, la cultura industrial ha sido sustituida por la cultura de servicio. Lo que antes era transformación de la materia por la energía, hoy es transformación de la información en conocimiento y en estrategias de acción y de comunicación.
Estas transformaciones han coincidido con el aumento de la competitividad y de la complejidad. El mundo externo a la empresa cambiaba y se volvía cada vez más complicado, competitivo y veloz. Las empresas se han percatado de que se necesitaban nuevos modelos de innovación y de gestión, pues ya es imposible tratar todos los problemas y oportunidades que hoy surgen en las organizaciones con los antiguos métodos y de forma individual.

La mayoría de los problemas y oportunidades actuales tienen múltiples facetas. Atrás quedan los días cuando podías decir que un problema es simplemente un problema de desarrollo de un producto, o un problema de marketing, o un problema adquisitivo. Cada día más los problemas aparecen entrelazados, mezclados para convertirse en problemas mayores que implican el dentro y el fuera de la organización. La velocidad con la que necesitamos enfrentarnos a los problemas y oportunidades también ha cambiado. Simplemente, no tenemos tiempo, pero tampoco herramientas para hacer las cosas como las solíamos hacer cuando todo era lineal, secuencial. Ahora todo sucede simultáneamente. Debemos trabajar en paralelo. Y debemos actuar en diferentes escenarios al mismo tiempo.

Todo este conjunto de cambios en interacción llegan a remover las estructuras y jerarquías. Por ejemplo, las empresas que antes estaban eclipsadas por sus productos, ahora se ven obligadas a salir del anonimato, hacer oir su voz y dar la cara. Las responsabilidades recaen cada día más sobre la empresa. Tiene en esto un peso específico la nueva cultura de servicios. Los servicios son las personas y ello supone el redescubrimiento de la calidad y la puesta en primer plano de los recursos humanos. Lo que a su vez se entreteje con la exigencia ética, la responsabilidad social y los valores humanos.

En este contexto poliédrico se produce también el redescubrimiento del valor humano, pero también funcional y estratégico de la comunicación, las relaciones humanas y la gestión de los vínculos (fidelización): con los empleados, los accionistas, los clientes, los proveedores, los líderes de opinión, los distribuidores, los consumidores, las instituciones y la opinión pública.
Hoy, la comunicación es el sistema nervioso central de las organizaciones. Y se convierte en el primer recurso estratégico, que está tanto al servicio de los objetivos de negocio y de la estrategia global como del buen gobierno, la reputación y la imagen de la empresa.
¿Qué logros se han alcanzado y en qué situación se encuentra la comunicación corporativa, en líneas generales?

Los logros que se han alcanzado son una mayor conciencia en las empresas de que todos somos sujetos de comunicación y de relaciones. Que éstas son herramientas tan indispensables en la venta como en la negociación, la gestión, la resolución de los problemas y la acción ante las oportunidades.

También estamos logrando que se empiece a entender en las organizaciones que tenemos que aprender a pensar y actuar de modo diferente, con una visión integral e integradora, global, no fragmentaria ni enfocada a los síntomas sino a las causas mismas de los problemas.
Muchas empresas se han dado cuenta con toda claridad que hoy, en la era de la comunicación, gestionar las comunicaciones y las relaciones es tan importante como lo sea la gestión de los recursos tangibles.


¿Qué nuevas estrategias comunicativas podrían o deberían adoptarse frente a la nueva realidad socio-económica, cultural y política que plantea el proyecto de integración europea?

La integración a la Unión Europea es otro de los grandes escenarios que se abren, y ello requiere una visión más avanzada del manejo de las empresas. Pero ahí va a converger uno de los aspectos importantes y a los que se presta poca atención. Es la relación de lo local y lo global -tal como nos enseñaron los ecologistas-. La obsesión por la globalización es tan fuerte que eclipsa su relación dialógica (contraria, y al mismo tiempo complementaria) de la dimensión local. Y la importancia, sobre todo, de las empresas y marcas locales, hoy convertidas en una estrategia potente de diferenciación y competitividad.

La cultura empresarial tomará en el futuro un cariz más balanceado hacia el sentido de misión, hacia lo cualitativo y los valores. Este será el contrapeso de la visión tradicional, meramente economicista y cuantitativa.
Ética y Comunicación. Sobre el libro DirCom on-line
Por Luis O. IBARRA GARCÍA

“Armonizar los tres discursos de la empresa: un principio de ética” Joan Costa.

En nuestra entrega anterior nos referimos a la acertada visión del comunicólogo catalán Joan Costa en su reciente libro “Dir-Com on-line”, acerca de los tres discursos de la empresa -el de la publicidad, el de las comunicaciones formales con sus distintos públicos y el de los hechos reales que ponen de manifiesto la conducta de la empresa- encuadrados en el marco de la ética que define la responsabilidad social empresaria y señalados por el autor como los inductores de la imagen de la empresa.

Los tres discursos juntos, afirma Costa, son los portadores del estilo y la conducta de la empresa y conforman su imagen.

Para aclarar aún más este concepto clave, que hace a la propia estrategia de la empresa, podemos imaginar como ejemplo las imágenes proyectadas por el “cañón” sobre la pantalla, cada una en un color distinto, que superpuestas conforman nítidamente y a todo color la imagen deseada. Cualquier desajuste de una de aquéllas, provocará la distorsión de ésta.

La correcta coordinación y armonización de estos tres discursos requiere entonces la acción coordinada de los directores y gerentes responsables de las distintas áreas involucradas con cada uno de ellos, lo que únicamente se puede lograr a través del trabajo en equipo. En las organizaciones que cuentan con la figura del Dir-Com (posición “staff” del más alto nivel de la Dirección, que requiere una formación integral en cuanto hace a la comunicación de la institución con sus públicos o grupos de interés) éste será el más indicado para ejercer tal coordinación de manera de evitar contradicciones o divergencias entre aquéllas, que al decir de Costa son “para la audiencia especializada y el público, señales de alerta de una acción dudosa por parte de la empresa”.

Por último, el autor citado señala, con razón, “la necesidad de gestionar la convicción de toda la organización, sumatoria de convicciones más pequeñas”. Es que “la ética en la conducta y la información es una cuestión de principios y en la empresa su propósito último es convencer”, claro está, primero dentro de la propia organización y luego desde adentro hacia fuera.

Si bien la ética no es una técnica, concluye Costa, conviene que sea institucionalizada formalmente en un código deontológico o en un cuerpo de normas específicas sobre la observancia de las leyes y el ejercicio de la autorregulación para el buen gobierno de la empresa y para su incorporación a su cultura corporativa.

Diseñar el Deseo Antes que el Producto (Joan Costa)

Hay productos de consumo, es decir, que se consumen, y productos de información, como las noticias, que no se consumen. En todos los casos el embalaje es decisivo. En este trabajo estudiamos la importancia del “embalaje gráfico” de los productos informativos: los diarios y las revistas.

“Me fascina estudiar cómo hacer portadas de diarios para atrapar a los lectores”.
Thomas Curley
Presidente y editor de “USA Today”

Diseñar el deseo es la regla de oro de la estrategia creativa, del marketing y la comunicación. Tanto en productos de consumo como de información. Un producto de consumo envasado -al que no vemos directamente- puede ser deseable gracias a la función mediática del diseño de su embalaje. Y lo mismo vale para un producto informativo.

Una de las funciones del embalaje es hacer deseable, irresistiblemente deseable el producto. La portada de prensa y revistas, más que el cartel anunciador de sí mismas, y más que el “envoltorio gráfico del texto”, es ambas cosas a la vez. Pero con una variable sustancial que impone la dinámica cambiante de la vida diaria en los medios impresos: su discurso ininterrumpido a través del tiempo; ésta hace de las portadas una verdadera “secuencia documental” de indudable valor histórico, social, cultural y estético.

Si existen en el mundo varios Museos del Cartel, y se está preparando en París el Musée de l’Emballage, ¿por qué no crear también Museos de Portadas de Prensa?

Fenomenología de la Prensa escrita en la vida cotidiana

La invención del doble mercado de la información y de la publicidad

Mucho antes de la utilización de la rotativa y, por tanto, de las tiradas de varias docenas de miles de ejemplares, la introducción de la publicidad en Europa en La Presse del 1º de julio de 1836, por Émile de Gerardin, ha contribuido decisivamente al desarrollo de los periódicos y revistas populares.

Este pionero francés había comprendido que un diario cuyos costos de fabricación fueran financiados por otros ingresos además de las ventas, sería la condición para su gran difusión. Pero él había comprendido también, junto con otros editores de la época, que los “anuncios” no bastaban por sí mismos para promover la difusión de un periódico, y que era indispensable crear la necesidad en la población.
Esta idea dio lugar a las inserciones de folletines -que en algunos casos llegaron a ser novelas célebres en Francia- los cuales datan, pues, de esta época. Este tipo de contenidos no redaccionales, no periodísticos o no “noticiosos”, en el sentido de que no procedían de los periodistas, es, junto con los juegos, los concursos y promociones, una constante en casi todos los diarios del mundo. En efecto, Gerardin pensaba como editor y hombre de negocios, pero también como un hombre de marketing y un publicitario.

La información es ciertamente la razón de ser de los medios de comunicación de masas, lo que los justifica socialmente, pero esta razón está muy lejos de ser la única. Con la aparición de los servicios de marketing y comerciales en las empresas editoras, este “valor añadido” de los suplementos, los fascículos, los sorteos y los regalos, continúa siendo una estrategia plenamente vigente que ya se ha hecho más que habitual.

El sistema mediático

El sistema mediático se articula esencialmente alrededor de las empresas productoras de bienes de comunicación o de información. Estas empresas son “fábricas” perfectamente tributarias de los soportes que utilizan: el papel en los diarios, las revistas y otras publicaciones.

Todo media descuella de un doble mercado: mercado de individuos receptores (su audiencia) y mercado de la publicidad en sentido amplio, pues incluye los anuncios comerciales y los pequeños anuncios por palabras en los diarios. El segundo objetivo de la empresa de prensa es claro: “fabricar” lectores (fieles a la marca y regulares en su compra), con el fin de mantener o desarrollar su flujo publicitario a un nivel suficiente
para asegurar su equilibrio de gestión y su propio provecho. La venta de espacio a las agencias y centrales de compras, en sí misma no basta si no se acompaña previamente de una garantía de difusión del producto. A la empresa mediática le corresponde presentar al mercado de las agencias de publicidad a su público-lector, o sea, las características cuantitativas y cualitativas de su audiencia, que son datos de interés para el anunciante.

El producto

“Los diarios son páginas de anuncios con noticias intercaladas”
M. Douglas

Las noticias de actualidad son la razón de ser de todo medio de masas. Son ellas las que estimulan la compra del producto periódico impreso. Desde Gerardin, junto con las noticias existen otras que aparecen bajo aspectos diferentes y a veces parecidos. Son las “noticias publicitarias” que a semejanza de las precedentes, y a veces más que las precedentes, son mensajes de alto grado de elaboración. Las noticias de actualidad y los anuncios comerciales ocupan lo esencial de la superficie de las páginas. Estos dos tipos de noticias cohabitan sobre el soporte de hojas de papel impresas y ensambladas que forman el producto: prensa, revistas, monografías, publicaciones.

La publicidad es entendida por los individuos como una comunicación mercantil. Si el mensaje comercial es percibido como interesado, por contra, los pequeños “anuncios por palabras” son vistos como servicios que proceden de la iniciativa de grupos, instituciones y particulares. En la empresa periodística, la mayor parte de la actividad de producción de signos tipográficos está consagrada a la publicidad, en particular a estos pequeños anuncios (ofertas y demandas de empleos, ventas y compras de particulares a particulares, etc.); alrededor del 70 al 80% de los signos tipográficos de muchos diarios no están originados por la redacción. Los anuncios por palabras proporcionan un estilo propio -muchas veces abreviados y un tanto crípticos- al que es legítimo llamar “literatura publicitaria”.

El producto impreso se alimenta de tres fuentes de contenidos: la primera fuente es el flujo informativo que da la razón de ser al producto; la segunda es la publicidad, que hace más accesible el precio del producto; la tercera es la distracción, la evasión, que constituye una motivación suplementaria a la compra del producto.

El producto periodístico ha dado lugar a ocurrencias pintorescas o pesimistas, como aquella que asegura que la noticia es que un hombre muerda a un perro, y no al revés, o como aquella que repite que en la prensa sólo hay malas noticias. “La impresión de que las verdaderas noticias son las malas noticias ha dejado perplejos a muchos lectores de periódicos. Las buenas noticias no son noticias. Los anuncios están llenos de buenas noticias”.

La publicidad en prensa

De todos modos, la función de la prensa escrita como soporte publicitario apunta hoy a un fenómeno que desmiente las premoniciones macluhanianas sobre el fracaso gutenberguiano ante la televisión. El barómetro que marca los grados del fenómeno es la inversión publicitaria. Extraigo del reciente informe de la ARI (Asociación de Revistas de Información) de Madrid, unos datos que ponen de manifiesto la importancia que adquiere la prensa impresa en la publicidad, comparativamente con la televisión. En 1999, el medio televisivo absorbió el 41,2% del presupuesto de las campañas en España. Los diarios, el 30,4%. Las revistas, el 11,3%. Los suplementos y dominicales, el 2,2%. De modo que la suma de la prensa impresa da el 43,9%, superando en 2,7 puntos el medio televisivo. (Si queremos completar el total de la categoría de “medios impresos”, habría que sumar al 43,9% de prensa y revistas, el 4,3% de cartelería en medios exteriores).

“A fin de año habrá en EE.UU. más lectores digitales que en papel. Pero los grandes diarios crecerán. Los pequeños… Quien más pierde es la tele: un 25% menos de audiencia”, afirma T. Curley, presidente y editor de USA Today. Este diario, se fundó por encargo de Allen H. Neuharth en 1982. “Su nuevo uso del color, de los gráficos, de la fotografía, del diseño, de la titulación y del enfoque de las noticias revolucionó la prensa norteamericana”. He aquí el poder del “embalaje” de la prensa, que es el motivo de este trabajo.

Más recientemente, leemos que “Las ventas de diarios crecieron en el mundo en 1999, a pesar de Internet. Los ingresos publicitarios de la prensa escrita también aumentaron”. “La prensa escrita sigue siendo negocio para editores y publicistas, según el informe divulgado en la apertura del congreso anual de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN)”. El tema central del congreso de este año era, precisamente, cómo reinventar los periódicos para hacer frente al impacto de Internet y de otros medios electrónicos. Según la WAN, las ventas por publicidad en términos constantes son superiores a las más altas que el sector de los medios impresos registró en los años ochenta. A escala mundial, los ingresos por publicidad en 1999 fueron un 18,8% superiores a los del año 1987.

También los anuncios por palabras siguen manteniendo su liderazgo. Según el estudio denominado “Anuncios de reclutamiento: 2000 y más allá”, constata que el 75% de las personas que buscan empleo o quieren cambiar de trabajo, usaron la prensa escrita durante 1999, y que el 26% consultó la sección dominical de oportunidades de trabajo.

Solamente el 40% de todos los interesados en obtener empleo y el 36% de los que anhelan irse a otra empresa consultaron la red Internet.

La compañía de investigación Mori, de Minneápolis (Minnesota) llevó a cabo este estudio en agosto, septiembre y octubre de 1999 por encargo de la Asociación de Periódicos de Estados Unidos, que agrupa a más de 2000 diarios en EEUU y Canadá.

El envoltorio gráfico del texto

El embalaje del medio impreso es la portada, la cubierta, que está integrada al producto. Contrariamente, el embalaje en la industria de bienes de consumo es una industria subordinada a la del fabricante, es decir, que está destinada a otra clase de industria. La naturaleza del embalaje del producto de consumo es opuesta a la naturaleza del embalaje del medio de comunicación impreso, donde el contenido embalado es todo uno. Por esto mismo, los embalajes de los productos de consumo pueden ser estudiados de manera autónoma de su contenido.

Los embalajes de los artículos de consumo, presentan diferentes dimensiones:

1 la dimensión intrínseca (taxonomía y concepto)
2 la dimensión tecnológica (materiales empleados: cartón, metal, plástico, y modos de producción)
3 la dimensión económica (costos de fabricación, almacenaje y transporte)
4 la dimensión consumo (higiene, conservación)
5 la dimensión distribución (adaptación a los circuitos de venta)
6 la dimensión social (histórica, transformaciones y modos de vida)
7 la dimensión innovación (marketing, creatividad, diseño)
8 la dimensión comunicación (motivaciones, marca, imágenes, colores, textos)
9 la dimensión simbólica (imagen de marca, imagen de producto, posicionamiento)
10 la dimensión ecológica (el problema del reciclado de los residuos).

Pero el embalaje gráfico del texto (la primera del diario, la portada de la revista) requieren otros modos de aproximación. Para empezar, no pueden ser analizadas independientemente del producto impreso que contienen, sino como parte del mismo. La dimensión 2 antes comentada, está implícita aquí, pues los medios impresos de comunicación no se subdividen, como los productos de consumo, en sólidos, líquidos, viscosos, cremas, fluidos, etc., etc. De las demás dimensiones citadas, la 3, y la 6 hasta la 10, son de algún modo comunes al producto de consumo envasado y el producto gráfico de información. Pero encontramos otras dimensiones con notables matices y variables (por ejemplo, la variable ideológica o la línea editorial como motivación de compra del producto impreso).

De hecho, lo que yo llamo el embalaje gráfico del texto, o del contenido informativo en el medio impreso, sugiere una aproximación investigacional cualitativa, más sencilla que la anterior:

1 Grado de diferenciación de la envoltura gráfica en relación con sus competidores (identidad, imagen de marca)
2 Capacidad de atracción (mayor impacto de portada)
3 Valor seducción-fascinación (psico-visualidad, sensualización de las imágenes)
4 Valor información (impacto de los titulares)
5 Valor innovación (originalidad, creatividad, diseño)
6 Valor convicción (cuantitativo, expresado en ventas).

Todas estas condiciones son preparatorias y, eventualmente, determinantes del acto de la compra. He aquí, esquemáticamente, un modelo para la investigación tomando la primera o la portada como el embalaje del propio producto y el anuncio de sí mismo.

Consumo de productos y consumo de información

“La información es información, no es materia ni energía”
Norbert Wiener

Si yo vendo carbón, recibo dinero a cambio y me quedo sin carbón. Pero si vendo información, recibo dinero y sigo teniendo la información.

Efectivamente, la naturaleza inmaterial de la información (los bienes de comunicación) contrasta con la naturaleza material de los bienes de consumo. Y por tanto, ello tiene consecuencias sociológicas y culturales: los productos de consumo se destruyen en la medida que consumir es destruir. La noticia, la novedad, la información no se consume destruyéndola materialmente, sino descifrándola, asimilándola, reaccionando a ella de algún modo, aunque eso no siempre sea verificable por el observador. Y si sabemos, o podemos saber, qué hace el público con los productos de consumo (los cuales determinan conductas observables), no podemos saber qué hace el lector de medios impresos, qué hace con la información obtenida, ya que no existe una conducta causal verificable entre el acto de leer el periódico, por ejemplo, y las acciones que el público realiza -que normalmente son actos diferidos y complejos, difícilmente relacionables con causas concretas en el momento de producirse. En todo caso, una conducta reactiva a la información leída se manifiesta en la opinión más que en el comportamiento del público.

El producto de consumo: un litro de leche o un par de zapatos, es extraído, vaciado literalmente de su embalaje y sometido a una separación funcional, por la cual el embalaje se abandona -uno se deshace de él en el contenedor de residuos- y el producto se consume, se agota, se utiliza, se destruye. No ocurre así con el continente y el contenido de un bien de comunicación impreso. Primero porque el continente (la envoltura) y el contenido (el corpus informativo) son inseparables, y segundo, porque la información no se agota ni se destruye con la lectura. Permanece allí, impresa en las páginas y a disposición de lectores sucesivos, lo que ocurre especialmente con las revistas que cuentan con una multiplicación de lectores.

El objeto-impreso, o sea, su materialidad independiente de la información que contiene y su disponibilidad para ser manipulado, depende del nivel de vida de la sociedad en la que se produce. Hay sociedades sin embalajes, la sociedad del mercado negro en que la fuerza de penetración del producto, debida a la fuerte demanda, es tan intensa que el producto se basta a sí mismo para el comercio. También el negocio de intercambio se desarrolla sin embalajes ya que en él la espontaneidad del acto del trueque queda determinada por la actitud del individuo: “yo te doy un puñado de grano”. Aquí encontramos el embalaje primitivo, por ejemplo la hoja de platanera enrollada, el periódico que se transforma en un cucurucho para cacahuetes, la entrega de la mercancía de mano en mano. En todos estos casos existe aquella espontaneidad del uso que se practica con las cosas del entorno natural inmediato: el periódico viejo, la hoja de higuera. Aquí se aprecia la sociología del embalaje improvisado. Que es un acto creativo, en la medida en que uno de los aspectos de la creatividad consiste en utilizar un objeto para una función nueva, para la cual no había sido creado.

La vida social del medio impreso: tres escenarios de contacto

El producto de información -ya lo hemos visto- es de naturaleza bien distinta, y en muchos aspectos opuesta al producto de consumo. Pero hay, sin embargo, aspectos semejantes. Examinemos esta cuestión tomando como referencia los tres escenarios en los que se desenvuelve la vida social del periódico y la revista:

1. El punto de venta

En general es el quiosco, donde los productos competidores coexisten a la atención del público. Pero este estar expuesto no es un estar pasivo. La envoltura del periódico y de la revista actúan tal como lo hace el embalaje de los productos de consumo en el lineal del supermercado.

Hay aquí una función que podríamos llamar “existencial” y una función “seducción” en la envoltura del medio impreso. La primera es la función presencia-identificación. La portada dice: “soy yo, y estoy aquí y ahora” (el principio de los existencialistas). Este “soy yo” se concreta en la “mancha”, la cabecera que identifica cada periódico y cada revista en su singularidad; exactamente igual como el embalaje de un producto se reconoce por la marca. Ese estar aquí ahora mismo, forma parte de la persuasión más que de la información. Quiere decir: “estoy disponible, soy tuyo, tómame”.

La función seducción es netamente publicitaria. La envoltura, la portada es, en primer lugar, el anuncio del propio periódico o de la revista. Imágenes fuertemente sensualizadas y textos breves y fuertes como un slogan, compiten en seducción-convicción, tanto más a veces que en información. El mensaje estético predomina sobre el mensaje semántico. No hay diferencia entre los elementos de una portada de revista y los de un embalaje de un producto de consumo. En ambos hay una marca con sus colores (el nombre del producto), una imagen o unas imágenes secundarias junto a la principal, y unas apelaciones escritas de carácter informativo-estimulante, que son un ingrediente de la decisión de compra -este acto irreversible que es el objetivo económico de todo producto.

Únicamente hay diferencia entre ambas clases de embalajes en la función protección que asegura la integridad del producto material de consumo desde el momento de ser envasado y transportado hasta llegar a las manos del consumidor. Es lo que he llamado “función bunker” del embalaje, porque aísla el producto del contacto con su propio contenedor, y lo aísla también de las condiciones del entorno (humedad, calor, presión física).

Por el contrario, la materia que contiene el producto de comunicación es tan frágil como lo sea su soporte: el papel. La información no tiene riesgo de perderse por el camino, y si no es cierto que objetivamente el medio sea el mensaje, es por la misma razón por la que el continente no es el contenido. El continente de un diario o una revista, serían las hojas de papel en blanco, cortadas y cosidas. El contenido es lo que se imprime encima de ellas: la información.

2. El diario y la revista en su propia campaña de publicidad

El medio impreso cambia de escenario cuando se sirve de otro medio, es decir, cuando se anuncia en otros soportes, gráficos o televisuales, para promocionar su venta. Con esta operación, el periódico o la revista son “noticia publicitaria” inserta en otro medio de comunicación, generalmente impreso, puesto que se dirige a un mismo público, el cual coincide en ambos por su condición de lector.

Así, el periódico o la revista viajan también por otra clase de media, que se asemeja al quiosco porque convive con él en la vía pública. Es la publicidad exterior, vehículo de difusión. El diario o la revista se convierten así en sujetos de publicidad. Y el elemento principal de su mensaje en los anuncios es -como en los productos de consumo- la marca y el embalaje, es decir, la portada.

Pero también como en los productos de consumo, el objeto real y el objeto representado en el anuncio son radicalmente diferentes. Hay un cambio evidente de escala cuando la portada del periódico o la revista se expone en una cartelera gigante, o cuando aparece reproducido (siempre necesariamente en un tamaño inferior al real) dentro de su propio anuncio en las páginas del periódico o de otros media impresos. Hay también un cambio de dimensión: las dos dimensiones del plano (la hoja de papel) suplantan las tres dimensiones del producto real: el objeto impreso en su corporeidad. Este producto representado es solamente “visual”; pero el producto real es, además, “táctil”, “manipulable”, y “utilizable”. El primero es una imagen del objeto, el segundo es el objeto.

3. Los lugares de la lectura

Los últimos escenarios de la vida social del medio impreso pueden ser reales o potenciales. Lugares donde se lee o sólo donde se mira. Y son tan diversos como lo sean las relaciones de contacto de cada lector con el medio impreso.
Llamarlos lugares “de lectura” no siempre es exacto, pues en muchos casos los diarios y revistas no se leen, sólo se miran y se hojean; en todo caso nunca se leen íntegramente.

Tampoco es exacto llamarles lugares “de consumo”, porque ya hemos mostrado que la información, la noticia, no se consumen en los actos de lectura o de contemplación, sino que, después de éstos el producto queda intacto: sigue conteniendo la información.

De hecho, lo que llamo “lugares de lectura” van desde el metro, la peluquería, la sala de espera del médico y el lugar de trabajo, hasta el parque público, el avión o el caparazón privado del individuo en un rincón de su apartamento.

Hay de hecho, lectura de la información, de las noticias de actualidad que poseen un interés social a nivel mundial, o a nivel local. Hay también contemplación estética, por ejemplo en las bellas imágenes de un National Geographic. O una contemplación de voyeur, o morbosa, en otro tipo de publicaciones donde las imágenes unas veces derivan del star system (gente popular, gente admirada) y otras presentan altas tasas de erotización. Exactamente como la publicidad.

Así que, para determinar lugares y situaciones de lectura de un medio impreso -o de simple percepción visual- deberíamos cruzar dos variables: el lugar físico y la clase de relaciones, o de intereses del individuo con el producto. Pero si incluso con este ejercicio lográramos establecer una matriz completa con todas las variables posibles del fenómeno, no habríamos conseguido definir genéricamente el sentido de estos actos de lectura del individuo. Que no son actos de consumo -el término procede de la cultura material y no explica qué es lo que hacemos con la información. He aquí un vacío que hay que llenar adecuadamente.

A falta de otra hipótesis podemos llamarlos actos consumatorios, pero con ello no explicamos qué es lo que se consuma; y hay muchas clases de actos consumatorios. Aquí tenemos una prueba bien evidente de que hemos trascendido los modelos del industrialismo. Su vocabulario no sirve para nuestra economía de información, nuestra cultura de los intangibles y del conocimiento.

Tres escenarios, tres actuaciones para la investigación

Lo que define y caracteriza cada uno de estos escenarios de contacto que hemos visitado ahora mismo, son las “transformaciones” que tales cambios de entorno o de contexto imponen al producto de comunicación impreso. En efecto, este producto no es el mismo cuando lo vemos sin querer al pasar distraídos ante el quiosco o la librería, o cuando allí mismo, echamos un vistazo o los hojeamos, o incluso cuando tomamos el producto protegido por el retráctil transparente que sólo deja ver el embalaje pero no su contenido. Se trata aquí de las tres distancias de visión, que se suceden con la aproximación del individuo al objeto, y que son principios bien estudiados en señalética.

Tampoco es lo mismo ver el producto directamente en el punto de venta, que verlo reproducido en una cartelera gigante al aire libre, o anunciándose en otro medio impreso, o en el propio medio (autopromoción), a veces reduciendo a blanco y negro las portadas e ilustraciones que en realidad son en colores. Hay también muchas variables publicitarias: puede tratarse de un anuncio bien reconocible como tal, de una información, de una noticia o del modelo de publirreportaje.

El último escenario que hemos atravesado es decisivo en la medida que implica la experiencia del lector con el producto, es decir, la dialéctica entre la expectativa y la realidad. Hay una variante que es el “suscriptor”, con su tasa de fidelidad -o de rutina, que a menudo se confunde-, y entonces se trata de un lector menos crítico.

Casi todo el mundo tiene su propio repertorio de diarios y revistas que son el fruto de una elección. Sin embargo, ésto supone que hay duplicaciones, porque uno lee más de un diario o una revista. En definitiva, lo que sucede en este último escenario: el del contacto con la realidad del producto, es que hay absorción de información, más o menos selectivamente. O menos que ésto, simple lectura de titulares y comentarios al pie de las fotos, y percepción de las imágenes más pregnantes.

Lo que resta cuando todo esto ha sido consumado es una imagen mental -de la noticia y de la marca- que más o menos se extiende al imaginario colectivo. Esto conlleva una residualidad cultural que se incorpora en alguna medida a la cultura de los individuos y de la sociedad.

En este último escenario, el producto de comunicación no sólo es visto, mirado, contemplado o leído. En tanto que producto físico, es también manipulado. Interviene aquí un nivel mayor de la sensorialidad global del ser. Interviene la información a la escala de la mirada, que la conduce al cerebro y se transforma en “conocimiento”; y la manipulación del objeto impreso a la escala del gesto. Esta combinación visual-gestual supone una tasa de implicación psicológica ligada a la posesión, que solamente se da en el contacto del individuo con el producto real.

Este viaje con el que hemos acompañado la vida cotidiana del periódico y la revista en los tres escenarios de su vida social, constituye un nuevo paradigma para la investigación, al que se integrarán otras consideraciones propias del producto y de la tipología de sus lectores.

Comunicación Visual y Expresión Gráfica (Joan Costa)

Mejor que cualquier definición por medio de palabras es llevar a cabo un simple ejercicio gráfico. Ello te hará comprender a través de tu propia experiencia lo que es difícil de explicar con palabras.

La percepción de imágenes en un campo visual.

La visión es esencial en nuestro conocimiento del mundo. Más del 80% de las informaciones que nos llegan del entorno son visuales.

Cuando recibimos una imagen en nuestro campo visual, la retina la descompone y la recompone en el cerebro en elementos luminosos que podemos caracterizar por su posición en el espacio, su intensidad y su color.

Las tramas tipográficas, fotográficas, televisuales o digitales (pixels) no hacen más que adaptarse a las leyes fisiológicas al componer las imágenes a partir de una descomposición de las mismas.

Los elementos gráficos en la comunicación visual

Partiendo del soporte gráfico: las dos dimensiones del plano (hoja de papel o pantalla informática), el primer elemento de la significación o de la expresión es la posición de una mancha o de un signo.

La posición puede variar en la superficie del espacio gráfico, y cada variación posible expresa una correspondencia entre las dos series relativas de altura y anchura del plano. La mancha o el signo situados en distintas posiciones (más arriba o abajo, más a un lado o en el centro) sugiere impresiones visuales diferentes.

Estas constataciones en el nivel abstracto son el objeto de la experiencia siguiente: en un formato normal (DIN A4 por ejemplo o en la pantalla) y sobre fondo neutro sitúa la palabra PAZ u otra que prefieras, o bien una frase, en una serie de posiciones distintas, y compáralas. Algunas posiciones las juzgarás más satisfactorias que otras, porque existen relaciones de “significado” entre la palabra y su posición en el espacio gráfico.

Al llevar a cabo esta experiencia, se te plantearán unos interrogantes. ¿Qué tamaño le darás a la palabra? ¿Qué forma tipográfica (caracteres, caligrafía, trazo manual, graffiti)? ¿Qué valor de contraste: máximo, medio, poco, suave? ¿Qué orientación darás a la palabra: horizontal, vertical, inclinada? ¿La letra será llena o tendrá grano o textura? ¿Le darás color; cuál o cuáles?
Este ejercicio lo he basado en las “variables visuales” de Jacques Bertin. El modo como combines estas series variables más la posición del mensaje sobre el plano, te permitirá comprobar tres cosas:

- el trabajo gráfico se fundamenta en la combinatoria creativa de elementos,
- la paleta gráfica es de una riqueza prácticamente ilimitada,
- cada decisión que tomas en la combinación de los elementos gráficos, consigue expresiones y estéticas distintas.

He aquí los elementos de la expresividad gráfica.