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lunes, 30 de julio de 2007

La imagen psicológica de la Marca y Metamofosis de la Marca (Joan Costa)

El estudio de las representaciones mentales demuestra que existen dos tipos de imágenes mentales. Son las que se forman sólo a partir de percepciones, y las que se forman con percepciones y con experiencias vividas con la Marca.

En el primer caso, la imagen se forma sólo a partir de percepciones. Vemos los productos en el supermercado, la publicidad, los anuncios, tocamos incluso los productos (ropas, calzados, objetos), leemos cosas sobre ellos, escuchamos opiniones, los vemos funcionando en determinados lugares. Pero es como si un gran cristal nos separara de la realidad práctica, la experiencia del uso de estos productos.

Esta frontera tiene su explicación en dos principales razones: psicológicas y económicas. Las primeras suponen un campo muy variado de motivaciones disuasorias. Determinados productos y servicios no los compramos nunca, ni los utilizaremos por una cuestión de género o de edad: están concebidos para el género opuesto (masaje para después del afeitado, sujetadores) o para franjas de edades que no coinciden con la mía o con mis costumbres. Estas son razones lógicas, pero hay otras, no menos decisivas en el consumo, como que “no me veo” en ellas. Es el efecto espejo o lo que ya hemos descrito como “mi autoimagen”. Sencillamente, por una razón subjetiva -un prejuicio- consideramos que esta marca/producto o marca/servicio no son para mí. Seguimos en la esfera de las percepciones.

Razones más perentorias para continuar viendo pasar las marcas detrás del cristal, son obviamente de carácter económico. Las grandes marcas de lujo no están al alcance de todos. Dicho así a grandes rasgos, el mundo B se divide en una parte donde las marcas y los productos/servicios son solo y exclusivamente percibidos, porque no los necesitamos, no nos gustan o no se ajustan a nuestras disponibilidades económicas o de estatus. Y en otra parte, que es la de la experiencia de uso o de consumo de los individuos en relación con estas marcas y sus productos/servicios.

En síntesis, hay cosas, objetos, productos y mensajes que sólo son percibidos, es decir, conocidos tal como las cosas del entorno aparecen de inmediato a la sensación: viéndolas. Son cosas que no son vividas.

Pero hay también cosas que son vividas y conocidas de la manera en que realmente sabemos sobre las cosas: viviéndolas.

Las sensaciones son del orden de la percepción. Las emociones, del orden de la experiencia.

Metamorfosis de la marca

Ya lo hemos visto. La marca empezó siendo una cosa: un signo (Antigüedad). Después fue un discurso (Edad Media). Luego un sistema memorístico (economía industrial). Hoy, la marca es un fenómeno complejo (economía de información, cultura de servicio, sociedad del conocimiento).

La creciente complejidad, tanto de nuestro entorno material y tecnológico, como de nuestro sistema social, económico, político, legal, se constituye en un inmenso aparato generador de micro y macro transformaciones. No sólo del entorno material, sino también, por supuesto, social y cultural.

En este contexto de incertidumbre, cambio constante y complejidad creciente de las estructuras y los procesos, las marcas tratan de erigirse en estandartes que quieren guiar el consumo y atraerlo para sí. En una tal batalla competitiva, las marcas han acumulado sus antiguos estados: son al mismo tiempo, signos, discursos y sistemas de memoria. Pero también muchas cosas más. Objetos de deseo (forzado). Objetos de seducción. Fetiches. Sujetos de seguridad. Y sobre todo, espejos idealizados en los que los individuos ven ilusoriamente proyectada su autoimagen. En lo más profundo, la imagen de marca es mi autoimagen.

Esta proyección del yo en un símbolo es un fenómeno de grados. Se proyecta en una micro decisión: por ejemplo, elegir mi marca de dentífrico, donde apenas hay implicación psicológica y ninguna chispa de emoción. O se proyecta, infinitamente con más fuerza, en una decisión que es la culminación de una aspiración, un deseo y un sentimiento tribal-fetichista: ¿recuerdan la emoción colectiva de la riada de motoristas en la espectacular celebración mundial del aniversario de la Harley-Davidson? ¿Leyeron o vieron en televisión algunas de sus manifestaciones? ¿Observaron las tipologías de los adictos a la tribu? Allí estaba, viva y respirante, la imagen mental de la gente en sus actitudes, tanto o más presente que la materialidad de las motos y el rugir de los motores. No había que fijarse en las motos, sino en las personas y sus conductas para comprender qué es y qué hace la imagen mental de la marca.

La marca puede llegar así la sublimación y al éxtasis. Pero, como hemos apuntado, la imagen mental es una cuestión de grados, o de intensidad, y puede expresarse gráficamente por medio de un gran arco que representa la evolución desde el signo (marca) a la imagen mental. Esta metamorfosis tiene varios puntos de referencia para el individuo en relación con lo que la marca/producto o marca/servicio aportan. Vemos aquí tres puntos progresivos de anclaje: en un extremo del arco, una gratificación del tipo funcional, representada por los productos farmacéuticos y alimenticios, los electrodomésticos, los objetos utilitarios como unas gafas, un bolígrafo o una caja de herramientas para el bricolaje. En el centro, una gratificación de tipo intelectual o racional, que puede pasar a través de la seguridad (marcas financieras, transportes, productos para el bebé, etc.), la información profesional, técnica o general, los libros, los estudios. Y en el otro extremo, una gratificación emocional, que encontramos en la moda, los espectáculos, el lujo, la aventura.

Los productos y servicios, con sus marcas, representan esas cosas, y otras más, siempre combinadas y matizadas entre sí. Un producto fundamentalmente utilitario pasa por el filtro de la consideración intelectual, racional o lógico, pero también está teñido de emotividad. La idea de “estilos de vida” supone la elección selectiva de marcas/producto, marcas/servicio. Por supuesto que los consumidores y usuarios atraviesan este gran arco en su totalidad de manera subjetiva y siempre relativa.
Este proceso que va de lo funcional a lo emocional (dicho así para simplificar lo que es tan complejo) tiene que ver con la célebre pirámide social de las motivaciones (Masslow), aunque las sociedades han cambiado bastante desde entonces. De hecho, las aspiraciones y deseos de la gente aumentan en esta pirámide en la medida en que van siendo cubiertas sus necesidades básicas. De manera que las expectativas relativas al consumo están determinadas, en primera instancia, por las posibilidades económicas de los distintos grupos sociales.

lunes, 23 de julio de 2007

Briefing

Briefing: Es un documento escrito utilizado por el cliente para traspasar la información que la agencia necesita para desarrollar una acción de comunicación.
Su finalidad es la de facilitar la labor de la agencia y hacerla coincidir con los objetivos de la empresa cliente, de forma que las dos partes pierdan el menor tiempo posible.
El objetivo es asegurar que tanto el cliente como la agencia lleguen a una misma definición del problema, de los objetivos que se persiguen y de la manera en que debe alcanzarse la meta.

Brief o Briefing

El Briefing es la consecuencia del Brief inicial:
- Brief: es la parte analítica, el primer paso de la preparación de una acción publicitaria. Resume brevemente toda la información que se ha obtenido en la investigación previa.
- Briefing: es la selección de la información en bruto. Las conclusiones que permiten preparar la estrategia de comunicación.

Funciones del Briefing

- Es un método de trabajo que permite transformar creativamente los datos recogidos en el Brief en una estrategia de comunicación.
- Da instrucciones tanto a los creativos como a todos los que trabajan en el proceso comunicativo.
- Es un instrumento de persuasión del que dispone el autor para defender su trabajo ante los que tienen el poder de aprobarlo o rechazarlo. Es una forma de demostrar que no ha sido fruto de una “inspiración divina” sino que tiene sus bases y sus razonamientos.

Actitudes en el proceso de elaboración del Briefing

Actitud pedagógica: hay que poner toda la información que se posee por muy obvia que parezca para que otros comprendan el contenido y las conclusiones.
Actitud creativa: seleccionar primero la información más importante y a partir de ella tomar las decisiones.
Actitud crítica: comprender cuál es realmente el problema, yendo más allá de lo superficial, separando lo que tiene mucha importancia de lo que no, y así poder plantear una buena solución.

¿Quién debe realizar el Briefing? Hay diferentes opiniones sobre este tema. Hay quien dice que lo debe realizar la empresa cliente y otros que lo debe realizar la agencia de comunicación. Pero en la vida real lo realizan conjuntamente porque el cliente, por su parte, es el que mejor conoce su empresa y su producto, y la agencia es la que debe abordar el problema. La última parte, las conclusiones, estrategias de comunicación, la realiza la agencia y es la empresa cliente la que tiene que aprobarlas. El Briefing se prepara en una serie de reuniones.

Contrabriefing

Es la corrección del Briefing vertida en un documento nuevo elaborado por la agencia. La agencia debe examinar, valorar, ampliar y aclarar los conceptos vertidos en el Briefing y si se detecta alguna laguna (falta de información), la agencia deberá redactar un Contrabriefing especificando que falta información y aconsejando unas pautas al cliente para que pueda recaudar más.

Estructura del Briefing

Hay diversos modelos según agencias y creadores, pero la estructura común es la siguiente:
Background: consiste en la situación actual de la empresa/producto y de cómo hemos llegado hasta ella, los antecedentes.
Key Facts: los factores clave, tanto positivos como negativos, que se sacan de Brief referidos al consumidor, el producto, la competencia y los objetivos.
Amenazas y oportunidades: es la lectura e interpretación de los factores clave considerándolos amenazas u oportunidades. Si detectas una amenaza, hay que buscar la forma de paliarla. Si encuentras una oportunidad tienes que encontrar la forma de aprovecharla.
Estrategia de comunicación: debe responder a una serie de preguntas.
¿Qué decir? – Mensaje. Idea con la que quiero que se quede el destinatario del mensaje. Los argumentos que sustentan esa idea.
¿A quién? – Target. El público objetivo.
¿Con qué propósito? – Objetivos. La finalidad de los mensajes. Los objetivos son siempre de comunicación y no de marketing, aunque dependan de ellos.
¿A través de qué técnicas o medios? – Estrategia de medios.
¿En qué momento? – Horizonte temporal. Periodo de tiempo que se va a dedicar a la campaña.
¿Con qué inversión? – Presupuesto. La inversión necesaria para el desarrollo de la campaña. Según la cantidad podrás hacer unas cosas u otras.

Eje de comunicación

Según LEDUC existen 5 situaciones básicas para determinar el Eje de Comunicación:
- Producto con una característica distintiva que se corresponde con una motivación de compra. Es la situación más favorable para el Eje de Comunicación, aunque una de las más raras.
Ejemplo: Característica del producto: fluor
Motivación: salud dental
Eje de comunicación: previene la caries
- El producto posee una característica diferencial pero no se corresponde con una motivación de compra porque no es lo suficientemente fuerte.
Ejemplo: Característica diferencial: huele a fresas
Motivación: que limpie más o que deje la ropa más blanca
Eje de comunicación:
- Al contrario que en los casos anteriores, el producto no tiene una característica distintiva pero se puede decir algo de él que no ha dicho la competencia y se corresponde con una motivación de compra. Este Eje nace de una buena elaboración del Briefing. El único problema es que tiene una vida limitada porque la competencia puede hacer lo mismo.
Ejemplo: Característica: envase 100% reciclable
Motivación: ecología, naturaleza
Eje de comunicación: ecología
- El producto no tiene característica distintiva pero se le puede añadir: producto nuevo renovado, de mejor calidad…). También son limitadas por la competencia.
- Esta es la situación más complicada, pero la más habitual. El producto no tiene característica distintiva, la competencia ya lo ha dicho todo y no se le puede añadir nada. Es un reto para los publicistas.

Cuestionario para Brief

- La empresa: que actividades realiza, la estructura y el personal.
- El mercado genérico: el mercado al que pertenece esa empresa junto con las competidoras.
o Tamaño del mercado: ámbito geográfico, nº de unidades de producto vendidas en un periodo de tiempo, el volumen de ventas en €.
o Se deben identificar todas las variables: edad, sexo, lugar de residencia…
o Hay que diferenciar el marcado por marcas, e identificar a nuestros competidores más directos.
o Productos sustitutivos: cacao – café.
o Evolución del mercado
- El producto o servicio: hay que concretar el precio, los usos, la presentación… de cada producto o servicio, comparándolo con el de la competencia. Hay que definir el posicionamiento de producto, tanto el actual como el que se pretende.
- Comprador y/o consumidor: el comprador no es siempre el consumidor. (Ejemplo: la madre es quien compra los pañales pero es el niño quien los consume). Hay veces que aunque no coincidan, el consumidor influye en el comprador para que compre lo que quiere.
o Público al que nos dirigimos: no es necesario dirigirse a todo el público, a veces es mejor centrarse en uno en concreto.
o Decisión de compra: si es impulsiva, racional, pensada, por la marca…
o Motivaciones y frenos: son las costumbres. Cada cuanto se hace la compra, cuanta cantidad.
o Fidelidad de la marca.
- La comunicación del sector: cuanto invierte.
- Objetivos de marketing y objetivos de comunicación: no todos los objetivos de marketing son objetivos de comunicación. El objetivo principal del marketing es la rentabilidad y el aumento de las ventas. Los objetivos de marketing deben ser coherentes con los de comunicación.